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miércoles, 21 de septiembre de 2011

Someday


Todavia es un sueño, pero será una realidad.
Primer día, recién llegada al JFK, haces una de las cosas que siempre has deseado hacer: parar un taxi newyorquino y subir en él. Vas pasando por las calles, viendo luces, personas, y se te va formando una gran sonrisa en la cara. Un paseo por Manhattan, un sueño por realizar. Cruar el puente de Brooklyn y recorrer sus calles; ver un loft aislado e imaginar a los Humphrey desayunando como cada mañana, en esa época en la que aún contábamos con el chico solitario y la pequeña J. Ya saciada de la baja sociedad mandar al taxista que conduzca hasta el Upper East Side. Y llegar alli, y ver todas esas casas, y soñar por un momento que formas parte de ese mundo. Ver un gran edificio y pensar que en el deben estar Dorota y Blair discutiendo sobre como comportarse, seguir un poco más allá e imaginar a los Van der Woodsen como una familia ''normal''. Ver a Blair y a Serena, con sus estupendos modelitos dirigirse hacia el Constance Billiard, seguidas de Jenny, recién bajada del metro. Al otro lado de la calle, ver a Nate y Chuck riendo y corriendo hacia el St. Jude, con Dan un poco más lejos. Piensas en La Reina Cotilla, siguiendo paso a paso cada uno de sus movimientos, y sonries.
Dejas de lado todas estas fantasias y te dirijes a la Quinta Avenida, dispuesta a acabar todo tu dinero enlastiendas mas exclusivas. Y sale con un montón de bolsas, sintiendote parte de la élite de Manhattan. Pasas por delante del Palace y llegas a Central Park, donde paras a descansar la larga caminata subida en esos altisimos tacones. Es la hora del brunch, deben estar todos reunidos en el Palace, o quizá en el Empire, con sus trajes de gala. Te vuelves a poner en marcha y haces fotos de todo lo que encuentras, miles de fotos que servirán para que todos vean que has cumplido tu sueño a lo grande. Entrar en las tiendas más caras y exclusivas y probarte su ropa más especial, a sabiendas que nunca la podrás pagar. Compras regalos para todos y recuerdos para ti, para no olvidar tu fabulosa aventura. Ya se está haciendo tarde, y aun queda mucho por hacer. Llegas al hotel, te duchas, te cambias y te pones el vestido más maravilloso, sintiendote una princesa. Y legas a la última parada, el Empire State Building, donde te permites hacer una pequeña parada para mirar hacia arriba e imaginar por un momento a C esperando a B para declararse, y esta vez, ella llegará, todo saldrá bien. Esbozas una última sonrisa y te diriges hasta tu fiesta. Disfruta, hoy la reina eres tú.
Algún dia cumpliremos este sueño, lo prometo.
Para S y J.

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