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domingo, 15 de diciembre de 2013

La despedida que flotó y no me hundió.

Cuando miré aquella fuente pensaba en él.  Él era el chorro que me hacia tocar el cielo y el que me ahogaba a la bajada. Mi  interior estaba en guerra fría con el.
-¿Eras tú, soy yo? ¿Acaso son nuestros recuerdos? Ni tu, ni yo. Es el ni contigo, ni sin ti.
Aun recuerdo la época de conflictos entre nosotros, esos que acababan entre las sábanas de tu cama limpiando el hacha de guerra . Nuestro peor error fue no enterrarla, ella acababa siempre en mi cama, con un detalle como diferencia: mis lágrimas me acompañaban entre sollozos en la noche.
Vi la tormenta desde mi ventana durante meses. Tras ella veía la calle, estaba inundada.
Pasaban barcas de todo tipo: unicolor, policromadas, desgastadas...Todas tenían algo diferente pero a la vez algo en común : nadie las guiaba, iban sin dirección, sin saber donde ir, y sin querer saberlo. Todas las noches durante tres meses hubo una barca de color avellana con una franja negra ,en el lateral izquierdo tenía sus iniciales pintadas en blanco.
Una noche, una estrella brillaba más que nunca, tanto que captó mi total atención, fue la mejor noche de aquellos meses, era un cielo sin iniciales, un cielo que brillaba únicamente para mi.
Cada noche nos encontrábamos a la misma hora - once y cuarto - con sonrisas y largas conversaciones que me demostraron que mirando hacia otros horizontes se encontraban mejores momentos que en el agua estancada. Tiempo más tarde decidí mirar por aquella ventana una noche más, bajando la vista hacia aquello que observe durante tanto tiempo, había llegado la hora de despedirse de aquellas barcas tan únicas. No había nada, ni siquiera agua, ni mucho menos barcas(mis barcas). En ese preciso instante, entendí todo: ya no existían los " te quiero" entre líneas, los " te odio" como respuesta, los " te extraño" como castigo. Ya no existían iniciales, ni hachas, ni siquiera recuerdos. Era la herida curada. La promesa incumplida. El sueño que soñaba pero que tenía como protagonista su rostro. ¿En que momento le expulse de mis sueños? abandone la idea de "segundas partes " porque nunca fueron buenas y mucho menos cuando la primera resultó ser un fracaso. Supongo que esa era la respuesta que había buscado durante tanto tiempo y que no supe responder , aun estando en frente de mi.

1 comentario:

  1. Claro que no.
    Y nada ni nadie debería hundirte. Además, te sigo muy de cerca; y desde mi navío nuevo pienso rescatarte.

    Pero mejor que no naufragues, te lo dice mi experiencia.

    ¡FELIZ AÑO NUEVO!
    http://undiariopersonalmas.blogspot.com.es/

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